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Verano y entrenamiento: cómo no perder en 2 meses lo que tardaste 6 en conseguir

El verano como excusa para parar

Llega julio, el calor aprieta, las vacaciones rompen la rutina y el entrenamiento pasa a segundo plano. Es algo que ocurre cada año con una regularidad casi perfecta. Y cada septiembre, miles de personas en Madrid vuelven a empezar prácticamente desde cero después de dos meses sin hacer nada.

No es un juicio. Es una dinámica muy humana. Pero tiene un coste real que vale la pena conocer antes de decidir si este verano también paras.

Qué le pasa al cuerpo cuando dejas de entrenar

El cuerpo es extraordinariamente eficiente adaptándose en ambas direcciones. Se adapta al esfuerzo acumulando músculo y mejorando la condición cardiovascular, y se adapta a la inactividad deshaciendo esas adaptaciones cuando ya no las necesita.

La pérdida de fuerza empieza a ser perceptible a partir de las dos o tres semanas sin entrenar. No de forma dramática al principio, pero sí de forma consistente. A las cuatro semanas la diferencia es clara. A los dos meses, dependiendo del nivel de partida y la edad, se puede perder una parte significativa del trabajo de meses.

Lo que más cuesta recuperar no es tanto la fuerza en sí como el hábito y la base neuromuscular que se construye con el entrenamiento continuado. Eso tarda más en reconstruirse de lo que tardó en perderse.

Por qué septiembre siempre cuesta más de lo que debería

Hay una ilusión muy común: creer que en septiembre se retoma donde se dejó. La realidad es que el cuerpo en septiembre está en un punto diferente al de junio, y el entrenamiento tiene que empezar más atrás de donde terminó.

Eso significa semanas de trabajo para recuperar el nivel anterior antes de poder volver a progresar. Tiempo perdido, frustración y en muchos casos lesiones porque se intenta retomar al ritmo anterior sin que el cuerpo esté preparado para ello.

El coste real de parar dos meses no es solo esos dos meses. Es también el tiempo de recuperación en septiembre.

Cómo mantener los resultados en verano sin que sea un sacrificio

Mantener no requiere lo mismo que progresar. Durante el verano el objetivo puede ser simplemente conservar lo conseguido, y para eso el volumen de entrenamiento puede reducirse de forma significativa sin perder los resultados.

Con dos sesiones semanales bien diseñadas es suficiente para mantener la fuerza y la composición corporal durante los meses de verano. No hace falta entrenar igual que en invierno. Hace falta entrenar con criterio y con un programa adaptado a la disponibilidad y al contexto de cada persona.

Si vas a estar fuera de Madrid durante semanas, una opción que funciona bien es el entrenamiento personal online: plan adaptado a donde estés y seguimiento por chat con tu entrenador.

Un entrenador personal ajusta el programa exactamente a eso: a lo que puedes hacer en verano, con el tiempo que tienes, para que septiembre no sea volver a empezar sino continuar donde lo dejaste.

En Estudio LIFE trabajamos todo el verano. Si quieres diseñar un plan de mantenimiento para estos meses, escríbenos.

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